LA MARIPOSA NUNCA MORIRA
(Pequeño homenaje simbólico al pueblo panameño) Monólogo Gustavo Araneda S mazteatro@gmail.com Chile. 2006 (Una habitación con características de calabozo o pieza de encierro, ella, de 30 años aproximadamente, con un vestido viejo de tela común… pelo desdeñado y descalza… hacia un lado una pequeña ventana con barrotes y al otro lado, una puerta, un camastro, un cajon de velador, algunas cosas tiradas en el piso, época actual. Recita los versos a manera de oración, con recogimiento, al centro del escenario y con la vista baja, pausa prolongada entre cada cuarteta) “Que no hay ternura igual a tu ternura, sentimiento purísimo y bendito; ni hay para la mujer mayor ventura que de un hijo escuchar el primer grito”. (silencio breve) “Amor de madre!....el universo entero se siente con tu aliento embalsamado, único amor sin mancha y verdadero, sin porvenir, presente ni pasado” (1) Yo no estoy loca… estoy triste… estoy mas que triste… estoy muerta… pero aquí.., (camina lentamente como alrededor de un circulo, corre hacia la puerta y la golpea con el hombro y cae sentada) Yo lo unico que quiero es a mi hijo… a mi hijo…. (se levanta lentamente) a mi hijo…. (gritando) a mi hijo…. Hijos de puta a mi hijo…. A mi hijo ( casi llorando)…(transición) (hablando con niño imaginario, en cunclillas) ¡Jaimito!, Ven, ven con mamá…. Ya pues, venga, no se haga de rogar… no sea flojito, camine… y si nos bailamos un tamborito (tararea un poquito) o si te cuento un cuentito… la historia de la Tulivieja… (transición) (se levanta enérgicamente y enojada) Cuantas veces te he dicho Carmencita que tienes que hacer tus tareas antes de jugar con muñecas… ¡pero mama!…. Nada que pero mamá… terminas tus tareas ahora, entiendes o sino te encierro en tu pieza y no sales hasta mañana cuando tengas que ir a la escuela… (cae). ¡Jaimito, ven juguemos, hagamos una ronda… ( canta una ronda popular y baila como tomando las manos de un niño de unos tres años, juega, se tira al suelo, todo lo que puede hacer una madre jugando con su hijo, luego se detiene en actitud de escuchar) Si jefe, no se preocupe…. Ya le escuche… me voy a quedar callada…. (transición) Jaime…. Jaime…. Si supieras que solo tu amor me hace soportar este encierro… creen que estoy loca… pero eso se lo hago creer… se que te voy a encontrar… no hay lugar en la tierra donde puedan esconderle el hijo a una madre… oveja negra de la familia…. Como si fuera la primera mujer que tiene un hijo sin estar casada, que seré la primera mujer que se equivoco y creyó en promesas de amor…. Madre ¡cómo me haces falta!… ya no me duelen tus retos… me duelen que ya no están… “Tú me amaste de niña con locura y más tarde ya joven fui tu orgullo y hoy mi llanto de acerba desventura ya no lo enjuga ese cariño tuyo.” Ya no veré tus ojos anegados en lágrimas dolientes por mi suerte ellos están a mi dolor cerrados y hundidos por la mano de la muerte. Madre tan adorada, yo te lloro, y me parece un sueño todavía en vano a Dios en mi pesar imploro porque Dios no me oye; madre mía!(2) A ver Carmen, cuales son los próximos pasos… el próximo mes tengo control y si me encuentran bien, me pasaran al pabellón general… desde ahí podré escribir… pero donde estará mi hermano… se acordará de mi… a veces pienso que todo esto es simplemente un sueño…. Una pesadilla…. (se escucha moderadamente Pedro Navaja, Carmen comienza bailar como entrando en trance, decrece el ruido de la canción hasta no escucharse, ella sigue moviéndose por un instante y se mira) Ya pues Jaime, vamos, no te quedes ahí… mamá no esta loca…. Es diferente… todas las madres tenemos algo de loca… o sino imagínate, quien soportaría un peso que crece día a día por nueve meses, quien podría vivir de sueños y a la vez con los pies tan puesto en la tierra… vamos… ¿Por qué no ves el desaliento impreso en la faz bendecida del progreso que tus luchas condenan a morir? Levanta ya tu noble altiva frente, pedazo de la América valiente prepara tu grandioso porvenir.(3) (comienza a caminar lentamente alrededor de un círculo imaginario) Vamos hijo, caminemos, siempre hay un mañana… yo ¿loca?… loca porque se que te voy a encontrar y nunca mas te perderé, loca porque creo en un mañana, loca porque creo en ti… (recita los versos a manera de oración, con recogimiento, al centro del escenario) “Escucha, Ser Supremo, la súplica ferviente que mi alma de rodillas eleva ante su altar: conserva al pueblo ístmico su libertad naciente sin que un extraño lábaro la llague a profanar”(4) (Se retira bailando y cantando) “Panameño, panameño, panameño de mi vida, yo quiero que tú me lleves al tambor de la alegría. De una parte mar de espejos, de otra, serranía, y partiéndonos la noche el tambor de la alegría. Donde es bosque de quebracho, panamá y especiería, apuñala de pasión el tambor de la alegría.”(5) Luces - FIN (1) Amor de madre - Amelia Denis de Icaza (2) El llanto de una hija - Amelia Denis de Icaza (3) A Panama - Amelia Denis de Icaza (4) Patria - Amelia Denis de Icaza (5) Tamborito panameño - Gabriela Mistral (dedicado a Menéndez Pereira) |

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